martes, 5 de abril de 2016

Memoria de los talleres de teatro de Catarroja

Por Majo Giménez y Javi Alfonso. Os dejamos una memoria de lo que han sido los talleres de teatro municipal en Catarroja de los que hemos sido responsables.

talleres teatro mos teatre 
Foto: Amparo Muñoz

GRUPO INFANTIL A (5-8 años):
En ambos talleres infantiles, lo que hemos tratado de potenciar sobre todo ha sido el trabajo en grupo y la estimulación de la imaginación y creatividad de los alumnos. Es complicado hablar de “hacer teatro” al uso con niños de cinco años, pero lo que sí pueden hacer es utilizar el teatro como una herramienta para conocerse mejor a sí mismos y al mundo que les rodea. Lo primero que tratamos de transmitir a los niños era un sentido del espacio y del trabajo consigo mismo. Para ello, empezamos hablando de conceptos tan básicos como la respiración o la relajación y a partir de ahí, empezamos a trabajar mediante juegos dramáticos.

Las primeras sesiones funcionaron a base de pactos y de establecer normas sencillas para que pudiesen divertirse y aprender teniendo en todo momento, en cuenta a los compañeros. Desde el primer momento, los pusimos a trabajar en grupo y a hacer trabajar la imaginación. Un primer ejercicio que les encantó fue coger un folio de colores y darle un uso alternativo, después, entre todos esos objetos imaginarios creaban una historia: el resultado fue asombroso. De pronto, se olvidaron de bloqueos, vergüenzas y de intentos por llamar la atención para centrarse en un único objetivo: convertirse en intérpretes y contarnos una historia.

talleres niños mos teatre 
Foto: Majo Giménez

Continuamos con los juegos y como los niños son siempre muy exigentes, en ocasiones, les costaba detenerse en un concepto o una lectura abandonando por un rato los juegos e improvisaciones, pero al final, conseguían entender que todo conlleva un proceso y cada parte es necesaria. Poco a poco, íbamos deteniéndonos en cada caso en particular, intentando atender (en la medida de lo posible) las necesidades del alumno y correspondiendo a los avances que cada uno nos ha ido mostrando.

Llegamos a un punto delicado: las emociones. Utilizamos personajes para representar las mismas: ira, alegría, tristeza… y así, les resultó mucho más cercano interpretarlas. Utilizamos la música, su expresión corporal y verbal y todas las herramientas posibles para despertar su sensibilidad e imaginación, en ocasiones, un poco adormecida, y el resultado ha sido más que satisfactorio.

Llegamos a un punto en que podíamos continuar con juegos e improvisaciones o dar un paso más y someterlos a la prueba frente al público, y no lo dudaron ni un momento, aceptaron el reto de inmediato. Los ensayos han sido duros a nivel de coordinación, pero en cuanto han entendido que no existen protagonistas si no partes de un mismo equipo, todo ha ido sobre ruedas. Esperamos que aunque breve, este taller les haya mostrado que su creatividad es su arma más poderosa y deben utilizarla para ser únicos y excepcionales.

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Foto: Majo Giménez

GRUPO INFANTIL B (9-12 años):
Al igual que en el grupo de los más pequeños, a este grupo enseguida les fascinaron los juegos dramáticos. Se abrieron a los ejercicios con toda su expresividad y los superaron con mucho éxito. Estos alumnos no tienen miedo a nada, quieren más y más juegos, por esto mismo, como también ha ocurrido con los pequeños, les costaba detenerse en una actividad que requiriese mayor concentración. Así que, el trabajo que hemos realizado con ellos ha ido fundamentalmente por ahí, por intentar dotarlos de una concentración que les hará falta para afrontar cualquier tipo de ejercicio.
Al empezar a trabajar en grupo fuimos dándonos cuenta de diferencias respecto al otro grupo infantil. Una de las más importantes fue la competencia, la “rivalidad” que puede llegar a surgir por participar más o simplemente por salir antes a hacer el ejercicio planteado o leer una línea más. Estos niños están en una edad en la que ya están definiendo su personalidad y eso es algo delicado. Tuvimos algunos bloqueos aislados precisamente por estas cuestiones, pero que con la ayuda y buena actitud de todo el grupo fuimos solucionando.

Hemos ido avanzando, paso a paso, aumentando su confianza en cuanto a sí mismos y al grupo. Llegado el momento, el grupo estaba preparado para enfrentarse al público, pero con ellos quisimos ir un poco más allá, por eso, les pedimos que fueran ellos mismos los que, partiendo de una idea, crearan sus propios textos para representarlos. El resultado no ha podido ser mejor: no sólo les ha supuesto una ventaja el hecho de poner de su puño y letra las palabras que iban a interpretar, si no que el trabajo en clase de ir confeccionando una historia para más tarde ponerla en pie, ha sido una experiencia maravillosa.

GRUPO JOVEN:
A pesar de los exámenes, entregas de trabajos y otros montones de situaciones que se dan en la adolescencia, los alumnos de este grupo han afrontado con ahínco y valentía el objetivo del taller. Poco a poco, paso a paso, han ido encontrando su lugar en un grupo que ha tardado en conformarse, pero que finalmente, ha tenido lugar con el trabajo en grupo y el esfuerzo como pilares que lo sostienen.

Lo primero que tratamos de hacer con estos alumnos fue tantear su expresividad, ver por dónde iban sus cuerpos. Así que, mediante improvisaciones y ejercicios marcados, les dejamos que hicieran un poco lo que quisieran. Con más vergüenza al principio y en ocasiones, hasta un poco de frustración pasajera fueron encontrando su propia manera de enfrentarse a los ejercicios y abrirse al grupo para dar a conocer su talento y actitudes.

Tenían que encontrarse con el escenario y tenían que hacerlo cuanto antes, por eso, les dimos la libertad y las armas necesarias para poder hacerlo. Los primeros juegos dramáticos sirvieron simplemente para eso, para responder preguntas que se hacían a ellos mismos sobre su cuerpo, su expresividad o su voz. Cuando los vimos preparados, empezamos a hablar sobre el análisis de unos textos. Elegimos una película que también es una novela, “La princesa prometida” en este caso para que arrancaran a los personajes de la obra y los sacasen al escenario a contarle al público qué les pasaba o simplemente cuál era su historia. El reto les fascinó. Significaba, nuevamente, ponerse en la piel de un autor, escritor o dramaturgo, ya que en base a unos textos, ellos mismos han escrito sus papeles y después, afrontarlos como si fuesen mitad actor, mitad cuenta cuentos.

Terminamos de preparar los monólogos de cada uno y los pusimos en pie para representarlos. Trabajamos, con el poco tiempo que manejábamos, la construcción del personaje, y dio para sacar aspectos muy interesantes que finalmente, les ayudó a tener algo muy sólido que representar frente al público.

TALLER TEATRO MOS TEATRE 
Foto: Amparo Muñoz

GRUPO ADULTOS:
Cuando empiezas a trabajar con un grupo de adultos, en el que no hay un rango de edad definido, nunca sabes qué vas a encontrar ni por dónde te van a salir. A veces, que se cree un buen grupo, un grupo participativo en su totalidad es casi una cuestión de suerte o simplemente de que todos sus miembros estén por la labor. Éste, ha sido uno de esos casos. Da igual que tuviesen veintidós o sesenta, que tuviesen alguna o ninguna experiencia, todos tenían claro que estaban allí por lo mismo, para expresar sus inquietudes y demostrar que hay algo dentro de ellos que necesita salir.

Empezamos por los principios básicos de la interpretación: la respiración, la energía, el ritmo y para llegar a buen término, les pedimos paciencia. No lo dudaron ni un momento, se entregaron ciegamente a los ejercicios que se iban planteando, con un sentido absoluto de la responsabilidad y sin perder en ningún momento la frescura de quien sube por primera vez a un escenario y tira de lo que puede para defender su propuesta. En algunos ejercicios reímos y disfrutamos comprobando el desparpajo que podían tener algunos, pero en otros casos, estábamos ante ejemplos de verdadera conciencia de una actitud artística en un medio desconocido para ellos y que ejecutaban con humildad, receptividad y esfuerzo. Fue complicado llegar a algunos objetivos, cada alumno, como pasa con los niños, tiene sus necesidades, pero supimos llegar a un entendimiento y encauzar y detectar los bloqueos.

Cuando les entregamos el texto, una historia de humor absurdo, con mucho surrealismo de por medio, les pedimos fe, fe en su propio trabajo y en lo que podían llegar a conseguir. El texto, fue en realidad una excusa, un pretexto para lograr nuestro mayor objetivo con todos nuestros alumnos (pequeños y mayores): el desarrollo total y libre de la creatividad personal. Al principio, no entendían del todo los personajes o incluso la propia historia, pero poco a poco, los hicieron suyos, los consiguieron llevar tan dentro que después de las últimas clases casi resulta inconcebible imaginar a otros intérpretes en sus papeles.

javi alfonso actor teatro 
Foto: Amparo Muñoz

Para nosotros, más que un aula, la sala donde hemos dado clase ha sido casi más un laboratorio; un lugar donde experimentar y descubrir. Ha sido maravilloso tener la oportunidad de trabajar con grupos y edades tan dispares. Los niños, necesitan tiempo para detenerse en lo pequeño, en imaginar. Necesitan, en muchas ocasiones, ser escuchados para continuar definiéndose. Los mayores, ansían respirar, imaginar, recordar lo olvidado, desaprender para volver a jugar a aprender.

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Foto: Amparo Muñoz

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